sábado, 20 de enero de 2007

(niño árbol)


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no es la transparencia, ni el silencio.

me pregunto por la forma de las cosas,
del sueño que es necesario tener
para considerar a la noche
como una sombra de los árboles.

no sé si es que no lo ven.
¿no le hablan?.

si posee una enfermedad o un secreto.

¿le hablará el viento?
¿volará mientras camina
con sus pasos de raíz
que lo sujetan y lo dejan a merced del aire?

¿que la luz de las estrellas lo devuelve
a la caída de las hojas?

martes, 16 de enero de 2007

en todo caso esto también sería de/en él. recuperación de los futuros posibles

>From: daniel
>To: juanpablo
>Date: Wed, 16 Jan 2007 02:28:34 +0000
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>
[...] mira, sobre las problemáticas que yo veo en mi pueblo, como te dije a mi parecer hay muchas, tal vez ya muy trilladas, la pincipal que te comenté fue el alcohol...

[...] La muerte de mi amigo, creo que no tengo problema en contarlo, aunque para ser sincero creo que (hay otras peronas) que podrían contartelo mejor, pues tenían una relación más estrecha con él, espero no alterar la historia, o por lo menos te contaré cómo fue que lo que yo viví o lo que sé de ese hecho.

[...] no tenía mucho tiempo de haberlo conocido, tal vez un par de meses... En algunas ocaciones no necestitas conocer a una persona por mucho tiempo como para saber que tipo de persona es o para entablar una buena amistad con ella... [...] lo poco que conviví con (Oscar Pedraza) me bastó para saber como era y, porqué no? Para admirarlo, pues a mi parecer era un chico que había hecho muchas cosas y que aspiraba para hacer muchas más.

[...] fue en agosto de 2004 cuando fue asesinado, un par de meses despues de cumplir sus 20 años; no recuerdo que diá fue, el acababa de llegar de Guadalajara, habia ido a pagar su inscribción a la universidad, lo encontramos todos los amigos en el zócalo del pueblo junto con su hermana y lo invitamos a jugar una “reta” de basquet, pues era un día en el que todos los amigos nos habíamos reunido por ser vacaciones, él se negó pues tenía que trabajar... Nos despedimos aproximadamente a las 7:00 pm, él se fue y nosotros nos quedamos en las canchas del centro a jugar.

[...] llegó a su casa, enseguida salió diciendo qie iba a sacar una copias a la papalería que se encuentra casi enfrente de su casa, salió y poco despues sus papás escucharon un disparo, su padre salió para ver que había pasado, pero oscar estaba tirado, aun con vida, se acercó su papá... [...] este le preguntó quien fue y oscar aunque intentó ya no pudo decirlo pues su boca se llenó de sangre, enseguida murió.

[...] al salir de su casa, un carro iba a pasar y él cruzó o quizo cruzar la calle, en ese momento dos tipos “borrachos” se bajan del auto y uno de ellos le dispara...

[...]

Dias despues hicimos una marcha silenciosa para protestar por la impunidad con el que se trató el delito...

[...] días despùes detuvieron a estos tipos uno de ellos “policía”, su arma mató a Oscar aunque fue disparada por el otro tipo.

[...] uno de mis primos era o es amigo de este tipo y un día unos de sus amigos lo fueron a visitar a la cárcel y cuando le preguntaron el porqué? El solo respondió -Pues porque se me atravesó.

Eso es todo lo que yo te podría contar al respecto de Oscar.
[...]

sábado, 13 de enero de 2007

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Daniel

miércoles, 10 de enero de 2007

RAE

necesidad.
(Del lat. necessĭtas, -ātis).
1. f. Impulso irresistible que hace que las causas obren infaliblemente en cierto sentido.
2. f. Aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir.
3. f. Carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida.
4. f. Falta continuada de alimento que hace desfallecer.
5. f. Especial riesgo o peligro que se padece, y en que se necesita pronto auxilio.
6. f. Evacuación corporal de orina o excrementos. U. m. en pl.
~ de medio.
1. f. Rel. Precisión absoluta de algo, sin lo cual no se puede conseguir la salvación. El bautismo es necesario con necesidad de medio.
~ de precepto.
1. f. Rel. Obligación fundada en una ley eclesiástica, cuyo cumplimiento es conducente, pero no indispensable, a la salvación.
~ extrema.
1. f. Estado en que ciertamente perderá alguien la vida si no es auxiliado o no sale de él.
~ grave.
1. f. Rel. Estado en que alguien está expuesto a peligro de perder la vida temporal o eterna.
~ grave espiritual.
1. f. Rel. necesidad grave con peligro de perder la vida eterna.
~ mayor.
1. f. Evacuación de excrementos.
~ menor.
1. f. Evacuación de orina.
de ~.
1. loc. adv. necesariamente. Herida mortal de necesidad.
de primera ~.
1. loc. adj. Dicho de una cosa: De la que no se puede prescindir.
hacer de la ~ virtud.
1. fr. Afectar que se ejecuta de buena gana y voluntariamente lo que por precisión se había de hacer.
2. fr. Tolerar con ánimo constante y conforme lo que no se puede evitar.


obedecer a la ~.
1. fr. Obrar como exigen las circunstancias.
por ~.
1. loc. adv. Necesariamente, por un motivo o causa irresistible.

--

http://rae2.es/necesidad

martes, 9 de enero de 2007

Mujer blanca

http://www.uv.mx/Popularte/Esp/scriptphp.php?sid=628

[...] Xochiquetzal juró amor eterno al guerrero más apuesto y orgulloso, flor del ejército mexica que partía rumbo a la guerra contra los zapotecas. Guerra sin tiempo ni final que los mexicanos debían enfrentar para el engrandecimiento del imperio. Xochiquetzal hermosa y desconsolada quedó en espera de la victoria y del regreso de su hombre.

No hubo noticia de la anhelada aniquilación del enemigo. La lejanía del señorío zapoteca. La fiereza de la defensa y la bravura de sus hombres sumían en gran mortificación a Xochiquétzal, que no obstante, recibía la adulación y el cortejo de aquéllos que no habían partido a luchar. Sobre todo de un tlaxcalteca que se había avecindado en la Ciudad cuando hicieron falta brazos masculinos para el trabajo cotidiano.

Fue este mismo pretendiente quien llevó la noticia de la muerte de su amado. Rotos los vínculos de amor que la ataban de por vida a su juramento. Xochiquétzal se sumió en desconsoladora tristeza que nada podía apaciguar. La indolencia se apoderó de ella. Todo le daba igual. La distraían de vez en cuando los floridos halagos, los continuos regalos de que era objeto por parte de su pretendido enamorado. Ante el pedimento de boda que frente a sus padres hizo el suplicante tlaxcalteca, aceptó a sabiendas de que era como enterrarse en vida. Después del anudamiento de las tilmas empezó su melancólica existencia al lado de su marido. No volvió a sonreír.

Los guerreros aztecas regresaron derrotados, avergonzados, tristes, vencidos. Excepto uno, que a pesar del fracaso conservaba la dignidad de su raza.

Las mujeres escondían a sus hijos para llorar, menos Xochiquétzal que miraba sin inmutarse al ejército rendido. Sin embargo, cuando la mirada del único guerrero que marchaba con orgullo por las calles de la Ciudad se posó sobre ella, sintió morir. Él era el hombre al que había jurado amor eterno.

Furiosa y llena de odio insultó al Tlaxcalteca con el que se había casado, lo acusó de vil y mentiroso por inventar la muerte del hombre al que amaba. Huyó por el borde del lago de Texcoco con su marido tras ella. El guerrero los siguió y enfrentó a su rival. Después de luchar, el tlaxcalteca herido se evadió a su país.

Después del enfrentamiento buscó a su amada, la halló muerta. No quiso seguir viva después de ser mujer de otro a quien no le había jurado fidelidad eterna. Él lloró, cortó flores, cubrió con ellas el cuerpo de Xochiquétzal, trajo un incensario en el que quemó copal. Lloró el Zenzontle (pájaro de cuatrocientas voces). Apareció Tlahuelpoch, mensajero de la muerte. La tierra se sacudió en temblores, las nubes llenaron de penumbra a los cielos, el miedo se apoderó de los habitantes del Anáhuac.

Al amanecer habían surgido en el valle dos montañas nevadas. Una, con la forma de una mujer recostada, cubierta de flores blancas. Otra, alta e impresionante, como un guerrero azteca hincado a sus pies.

Se dice que el Tlaxcalteca murió cerca de su tierra. Convertido en volcán le llamaron Poyautecatl, que quiere decir señor crepuscular, y después Citlatepetl o cerro de la estrella. Su obligación y penitencia es observar de lejos a los amantes, que nunca podrá separar.

domingo, 7 de enero de 2007

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viernes, 5 de enero de 2007

llegar

A Tlayacapan se puede llegar por dos vías. La primera: tomar la autopista 95 México-Cuernavaca y posteriormente la núm. 115 hacia Cuautla. En la caseta de cobro de Oaxtepec, habrá que desviarse por la carretera núm. 1 y en unos minutos llegará a Tlayacapan. Segunda: tome la carretera núm. 3 Xochicalco-Yautepec-Tlayacapan.

De la Ciudad de México a Tlayacapan hay una distancia de 79 kilómetros, el tiempo de recorrido es de 50 minutos aproximadamente.