sábado, 3 de marzo de 2007
viernes, 2 de marzo de 2007
lunes, 26 de febrero de 2007
domingo, 25 de febrero de 2007
martes, 20 de febrero de 2007
lunes, 19 de febrero de 2007
viernes, 16 de febrero de 2007
miércoles, 14 de febrero de 2007
bledne kolo
domingo, 11 de febrero de 2007
G.D.
«2. El juego se halla en tensión con la historia y con la presencia. El juego es rompimiento de la presencia. La presencia de un elemento es siempre una referencia significante y sustitutiva inscrita en un sistema de diferencias y el movimiento de una cadena. El juego es siempre juego de ausencia y de presencia, pero si se lo quiere pensar radicalmente hay que pensarlo antes de la alternativa de presencia y ausencia. Si se enfoca el origen ausente hacia la presencia, la inmediatez perdida es triste y nostálgica. Si se la enfoca al devenir, tenemos la cara dichosa, la afirmación de un mundo de signos sin falta, sin verdad, sin origen, que se ofrece a una interpretación activa. Esta afirmación determina el no-centro de otra manera que como perdida de centro. Y juega sin seguridad. Pues hay un juego seguro: el que se limita a la sustitución de piezas dadas y existentes, presentes. En el azar absoluto, la afirmación se entrega también a la indeterminación genética, a la aventura seminal de la huella.
Hay dos interpretaciones de la interpretación: una pretende descifrar una verdad o un origen. La otra no está vuelta hacia el origen, afirma el juego e intenta pasar más allá del hombre.»
Hay dos interpretaciones de la interpretación: una pretende descifrar una verdad o un origen. La otra no está vuelta hacia el origen, afirma el juego e intenta pasar más allá del hombre.»
sábado, 10 de febrero de 2007
Pag. 41
«Todo proceso de transición es ambiguo y desconcertante; se rompe con la seguridad de lo abandonado, sin haber arribado a la consumación del deseo. Este ser y no ser al mismo tiempo, hace que la conciencia de tránsito se vuelva especialmente sensible a influencias externas que buscan aprovechar la incertidumbre propia del estado de desarraigo.»/////
viernes, 9 de febrero de 2007
[...] sin salir de la ciudad.
«9 de febrero. La calma no generosa de algunos días, el alboroto de los que llegan, cómo salen corriendo de las casas los nuestros para saludarlos, aquí y allá se ponen colgaduras [...] nadie sabe lo que es la paciencia [...] los forasteros miran en derredor y van subiendo hasta la plaza inundada de luz.» F. K.
jueves, 8 de febrero de 2007
miércoles, 7 de febrero de 2007
simulacro (apunte)
a lo que refiere el hipérbaton también es a
sí mismo, pero en un presente abismado
que es casi un pasado. casi un estado anterior.
lo que nace de la cópula del dios con la deidad
ya había nacido. ya lo había concebido la
fantasía de zeus. la fantasía no se detiene.
avanza en un tránsito afuera del tiempo
buscando el tiempo. su tiempo de aparecer,
de ser más que invisible.
lo que nace es un deseo de lo corporeo,
idealizado por el deseo. nace el reflejo
en el que siempre se perderá narciso.
la forma de eco en el bosque vacío.
lo que necesita un fantasma es un parque,
la parte en la que la ciudad se funde con
el bosque. un fantasma requiere de un espacio
que lo sostenga para aparecer. y de una
invocación que lo busque en las bancas,
atrás de los arbustos, o a un lado de la fuente.
sí mismo, pero en un presente abismado
que es casi un pasado. casi un estado anterior.
lo que nace de la cópula del dios con la deidad
ya había nacido. ya lo había concebido la
fantasía de zeus. la fantasía no se detiene.
avanza en un tránsito afuera del tiempo
buscando el tiempo. su tiempo de aparecer,
de ser más que invisible.
lo que nace es un deseo de lo corporeo,
idealizado por el deseo. nace el reflejo
en el que siempre se perderá narciso.
la forma de eco en el bosque vacío.
lo que necesita un fantasma es un parque,
la parte en la que la ciudad se funde con
el bosque. un fantasma requiere de un espacio
que lo sostenga para aparecer. y de una
invocación que lo busque en las bancas,
atrás de los arbustos, o a un lado de la fuente.
martes, 6 de febrero de 2007
Sinopsis
El cuarto viernes de cuaresma de cada año, cantidad de gente acude a la capilla de Nuestra Señora del Tránsito. [...] celebración-sacra-conciliación entre dos comunidades. [...] el proyecto NECESIDAD trata relaciones de agenciamiento entre el suceso local y el hacer de imágenes. Un orillar acontecimiento.
lunes, 5 de febrero de 2007
domingo, 4 de febrero de 2007
sábado, 3 de febrero de 2007
viernes, 2 de febrero de 2007
jueves, 1 de febrero de 2007
martes, 30 de enero de 2007
(palabras)
me encuentro ante el árbol de la idea.
y, desde ahí, ante la figura. más, ante la
configuración de su idea. lo veo.
se multiplica el árbol en una secuencia:
árboles (abetos, abedúles, árboles blancos,
cedros, árboles rojos). es el bosque de la idea.
es una multiplicidad de sombras.
cada letra forma un árbol. es el silencio triplicado
en el espacio. es como tener un bosque en una habitación.
como puertas que se asoman en las ramas.
pienso, desde ahí, qué es lo real, si todo puede pasar.
pienso en una serie secuencial de corredores.
el camino presupone una metáfora. de ahí se parte.
entonces el reflejode la luz que se imagina compone
y deriva el movimiento. se abre la puerta,
el bosque está ahí porque es posible imaginarlo,
porque resulta una posibilidad que habita en la memoria.
el suponerlo, el traducir el pensamiento a un árbol,
significa movimiento. eso, así mismo, implica una idea
de viento. varios ulyses caminando de vuelta.
una serie de espacios que, como las hojas, vuelan,
recorren. luz que cae por doquier, genera sombras.
hay tantas palabras. cada árbol es un camino, una puerta.
cada hoja es una composición del silencio.
sube la luz como una acción de lo imposible,
porque, quizás, ese es el verdadero espejo.
hojas que caen como el movimiento de mis manos.
caminos que se recorren por la sola idea de un árbol.
un ejército de niños en la idea de un bosque.
el árbol de la idea es la proyección de un silencio contenido.
el silencio se hermana a las palabras. es lo que está implícito
en su imposibilidad. al final, cada letra es un dibujo.
cada letra puede significar un árbol porque podemos
perdernos en ella; encontrados. el bosque es una imagen
de lo que deseamos; somos también silencio.
camino en el bosque. imagino
el recorrido de sus ramas. (un niño bien puede significar a una raíz)
y, desde ahí, ante la figura. más, ante la
configuración de su idea. lo veo.
se multiplica el árbol en una secuencia:
árboles (abetos, abedúles, árboles blancos,
cedros, árboles rojos). es el bosque de la idea.
es una multiplicidad de sombras.
cada letra forma un árbol. es el silencio triplicado
en el espacio. es como tener un bosque en una habitación.
como puertas que se asoman en las ramas.
pienso, desde ahí, qué es lo real, si todo puede pasar.
pienso en una serie secuencial de corredores.
el camino presupone una metáfora. de ahí se parte.
entonces el reflejode la luz que se imagina compone
y deriva el movimiento. se abre la puerta,
el bosque está ahí porque es posible imaginarlo,
porque resulta una posibilidad que habita en la memoria.
el suponerlo, el traducir el pensamiento a un árbol,
significa movimiento. eso, así mismo, implica una idea
de viento. varios ulyses caminando de vuelta.
una serie de espacios que, como las hojas, vuelan,
recorren. luz que cae por doquier, genera sombras.
hay tantas palabras. cada árbol es un camino, una puerta.
cada hoja es una composición del silencio.
sube la luz como una acción de lo imposible,
porque, quizás, ese es el verdadero espejo.
hojas que caen como el movimiento de mis manos.
caminos que se recorren por la sola idea de un árbol.
un ejército de niños en la idea de un bosque.
el árbol de la idea es la proyección de un silencio contenido.
el silencio se hermana a las palabras. es lo que está implícito
en su imposibilidad. al final, cada letra es un dibujo.
cada letra puede significar un árbol porque podemos
perdernos en ella; encontrados. el bosque es una imagen
de lo que deseamos; somos también silencio.
camino en el bosque. imagino
el recorrido de sus ramas. (un niño bien puede significar a una raíz)
lunes, 29 de enero de 2007
Linea Tránsito_Virgen del
La Virgen del Tránsito es una virgen muerta.
Muerta durante el sueño, en ensoñación, sin agonía.
¿Donde la muerte es una representación del transito y el término "tránsito" una alusión de la muerte?
[Tránsito de orden trascendente.]
[¿Esta muerte la muerte?]
La muerte como imagen dinámica o que dinamiza.
Tránsito como acontecer de ensueño-muerte.
Muerta durante el sueño, en ensoñación, sin agonía.
¿Donde la muerte es una representación del transito y el término "tránsito" una alusión de la muerte?
[Tránsito de orden trascendente.]
[¿Esta muerte la muerte?]
La muerte como imagen dinámica o que dinamiza.
Tránsito como acontecer de ensueño-muerte.
domingo, 28 de enero de 2007
sábado, 27 de enero de 2007
•
Riesgo. La imagen-ejemplo de Rubén al hablar de ello era: la necesidad de prender fuego y la necesidad inminente de tocarlo.
martes, 23 de enero de 2007
W.B. Yeats
LEDA Y EL CISNE
Una ráfaga súbita: las magnas alas desplegadas
sobre la doncella vacilante, los muslos acariciados
por las negras palmas, en el cuello el pico preso;
indefensa y sujeta pecho contra pecho.
¿Cómo pueden esos frágiles dedos aterrados
defender los mansos muslos de la gloria alada?
Y ante ese blanco torrente, un cuerpo así tendido,
¿qué hace salvo sentir el palpitar desconocido?
Un espasmo en la entrepierna concibe
el muro caído, el techo y la torre ardiendo,
a Agamenón y su muerte.
Tan impotente,
tan rendida ante el brutal hijo del aire,
¿unió ella al recibirlos el saber y el poder
antes de que el indiferente pico la dejara caer?
W.B. Yeats
http://www.saltana.org/1/docar/0237.html
Una ráfaga súbita: las magnas alas desplegadas
sobre la doncella vacilante, los muslos acariciados
por las negras palmas, en el cuello el pico preso;
indefensa y sujeta pecho contra pecho.
¿Cómo pueden esos frágiles dedos aterrados
defender los mansos muslos de la gloria alada?
Y ante ese blanco torrente, un cuerpo así tendido,
¿qué hace salvo sentir el palpitar desconocido?
Un espasmo en la entrepierna concibe
el muro caído, el techo y la torre ardiendo,
a Agamenón y su muerte.
Tan impotente,
tan rendida ante el brutal hijo del aire,
¿unió ella al recibirlos el saber y el poder
antes de que el indiferente pico la dejara caer?
W.B. Yeats
http://www.saltana.org/1/docar/0237.html
lunes, 22 de enero de 2007
3
Jorge Pérez Escamilla
Sent:
Jan 22, 2007
14:49:01
El sueño es un
dios más grande
que la muerte.
Hipnos (somnus)
es el amo de
Eros y de
Tánatos, porque
el placer
masculino rapta
a los hombres
durante el
sueño, así como
la muerte los
eterniza en él.
Pascal
Quignard. El
sexo y el
espanto
Sent:
Jan 22, 2007
14:49:01
El sueño es un
dios más grande
que la muerte.
Hipnos (somnus)
es el amo de
Eros y de
Tánatos, porque
el placer
masculino rapta
a los hombres
durante el
sueño, así como
la muerte los
eterniza en él.
Pascal
Quignard. El
sexo y el
espanto
2
Jorge Pérez Escamilla
Sent:
Jan 22, 2007
14:45:36
Las sirenas y las
esfinges son las
mismas fuerzas
rapaces, ya sea
que secuestren
en el sueño,
rapten en el
deseo o devoren
en la muerte
Sent:
Jan 22, 2007
14:45:36
Las sirenas y las
esfinges son las
mismas fuerzas
rapaces, ya sea
que secuestren
en el sueño,
rapten en el
deseo o devoren
en la muerte
1
Jorge Pérez Escamilla
Sent:
Jan 22, 2007
14:41:48
Perséfone
conducida a la
fuerza a los
infiernos y
Helena de Troya
forman un mismo
rapto por el cuál
el sueño, el
deseo y la
muerte son
indistintor en
cuanto sus
efectos.
Harpyes viene
de harpazein, r
aptar
Sent:
Jan 22, 2007
14:41:48
Perséfone
conducida a la
fuerza a los
infiernos y
Helena de Troya
forman un mismo
rapto por el cuál
el sueño, el
deseo y la
muerte son
indistintor en
cuanto sus
efectos.
Harpyes viene
de harpazein, r
aptar
sábado, 20 de enero de 2007
(niño árbol)
1
no es la transparencia, ni el silencio.
me pregunto por la forma de las cosas,
del sueño que es necesario tener
para considerar a la noche
como una sombra de los árboles.
no sé si es que no lo ven.
¿no le hablan?.
si posee una enfermedad o un secreto.
¿le hablará el viento?
¿volará mientras camina
con sus pasos de raíz
que lo sujetan y lo dejan a merced del aire?
¿que la luz de las estrellas lo devuelve
a la caída de las hojas?
martes, 16 de enero de 2007
sábado, 13 de enero de 2007
miércoles, 10 de enero de 2007
RAE
necesidad.
(Del lat. necessĭtas, -ātis).
1. f. Impulso irresistible que hace que las causas obren infaliblemente en cierto sentido.
2. f. Aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir.
3. f. Carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida.
4. f. Falta continuada de alimento que hace desfallecer.
5. f. Especial riesgo o peligro que se padece, y en que se necesita pronto auxilio.
6. f. Evacuación corporal de orina o excrementos. U. m. en pl.
~ de medio.
1. f. Rel. Precisión absoluta de algo, sin lo cual no se puede conseguir la salvación. El bautismo es necesario con necesidad de medio.
~ de precepto.
1. f. Rel. Obligación fundada en una ley eclesiástica, cuyo cumplimiento es conducente, pero no indispensable, a la salvación.
~ extrema.
1. f. Estado en que ciertamente perderá alguien la vida si no es auxiliado o no sale de él.
~ grave.
1. f. Rel. Estado en que alguien está expuesto a peligro de perder la vida temporal o eterna.
~ grave espiritual.
1. f. Rel. necesidad grave con peligro de perder la vida eterna.
~ mayor.
1. f. Evacuación de excrementos.
~ menor.
1. f. Evacuación de orina.
de ~.
1. loc. adv. necesariamente. Herida mortal de necesidad.
de primera ~.
1. loc. adj. Dicho de una cosa: De la que no se puede prescindir.
hacer de la ~ virtud.
1. fr. Afectar que se ejecuta de buena gana y voluntariamente lo que por precisión se había de hacer.
2. fr. Tolerar con ánimo constante y conforme lo que no se puede evitar.
obedecer a la ~.
1. fr. Obrar como exigen las circunstancias.
por ~.
1. loc. adv. Necesariamente, por un motivo o causa irresistible.
--
http://rae2.es/necesidad
(Del lat. necessĭtas, -ātis).
1. f. Impulso irresistible que hace que las causas obren infaliblemente en cierto sentido.
2. f. Aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir.
3. f. Carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida.
4. f. Falta continuada de alimento que hace desfallecer.
5. f. Especial riesgo o peligro que se padece, y en que se necesita pronto auxilio.
6. f. Evacuación corporal de orina o excrementos. U. m. en pl.
~ de medio.
1. f. Rel. Precisión absoluta de algo, sin lo cual no se puede conseguir la salvación. El bautismo es necesario con necesidad de medio.
~ de precepto.
1. f. Rel. Obligación fundada en una ley eclesiástica, cuyo cumplimiento es conducente, pero no indispensable, a la salvación.
~ extrema.
1. f. Estado en que ciertamente perderá alguien la vida si no es auxiliado o no sale de él.
~ grave.
1. f. Rel. Estado en que alguien está expuesto a peligro de perder la vida temporal o eterna.
~ grave espiritual.
1. f. Rel. necesidad grave con peligro de perder la vida eterna.
~ mayor.
1. f. Evacuación de excrementos.
~ menor.
1. f. Evacuación de orina.
de ~.
1. loc. adv. necesariamente. Herida mortal de necesidad.
de primera ~.
1. loc. adj. Dicho de una cosa: De la que no se puede prescindir.
hacer de la ~ virtud.
1. fr. Afectar que se ejecuta de buena gana y voluntariamente lo que por precisión se había de hacer.
2. fr. Tolerar con ánimo constante y conforme lo que no se puede evitar.
obedecer a la ~.
1. fr. Obrar como exigen las circunstancias.
por ~.
1. loc. adv. Necesariamente, por un motivo o causa irresistible.
--
http://rae2.es/necesidad
martes, 9 de enero de 2007
Mujer blanca
http://www.uv.mx/Popularte/Esp/scriptphp.php?sid=628
[...] Xochiquetzal juró amor eterno al guerrero más apuesto y orgulloso, flor del ejército mexica que partía rumbo a la guerra contra los zapotecas. Guerra sin tiempo ni final que los mexicanos debían enfrentar para el engrandecimiento del imperio. Xochiquetzal hermosa y desconsolada quedó en espera de la victoria y del regreso de su hombre.
No hubo noticia de la anhelada aniquilación del enemigo. La lejanía del señorío zapoteca. La fiereza de la defensa y la bravura de sus hombres sumían en gran mortificación a Xochiquétzal, que no obstante, recibía la adulación y el cortejo de aquéllos que no habían partido a luchar. Sobre todo de un tlaxcalteca que se había avecindado en la Ciudad cuando hicieron falta brazos masculinos para el trabajo cotidiano.
Fue este mismo pretendiente quien llevó la noticia de la muerte de su amado. Rotos los vínculos de amor que la ataban de por vida a su juramento. Xochiquétzal se sumió en desconsoladora tristeza que nada podía apaciguar. La indolencia se apoderó de ella. Todo le daba igual. La distraían de vez en cuando los floridos halagos, los continuos regalos de que era objeto por parte de su pretendido enamorado. Ante el pedimento de boda que frente a sus padres hizo el suplicante tlaxcalteca, aceptó a sabiendas de que era como enterrarse en vida. Después del anudamiento de las tilmas empezó su melancólica existencia al lado de su marido. No volvió a sonreír.
Los guerreros aztecas regresaron derrotados, avergonzados, tristes, vencidos. Excepto uno, que a pesar del fracaso conservaba la dignidad de su raza.
Las mujeres escondían a sus hijos para llorar, menos Xochiquétzal que miraba sin inmutarse al ejército rendido. Sin embargo, cuando la mirada del único guerrero que marchaba con orgullo por las calles de la Ciudad se posó sobre ella, sintió morir. Él era el hombre al que había jurado amor eterno.
Furiosa y llena de odio insultó al Tlaxcalteca con el que se había casado, lo acusó de vil y mentiroso por inventar la muerte del hombre al que amaba. Huyó por el borde del lago de Texcoco con su marido tras ella. El guerrero los siguió y enfrentó a su rival. Después de luchar, el tlaxcalteca herido se evadió a su país.
Después del enfrentamiento buscó a su amada, la halló muerta. No quiso seguir viva después de ser mujer de otro a quien no le había jurado fidelidad eterna. Él lloró, cortó flores, cubrió con ellas el cuerpo de Xochiquétzal, trajo un incensario en el que quemó copal. Lloró el Zenzontle (pájaro de cuatrocientas voces). Apareció Tlahuelpoch, mensajero de la muerte. La tierra se sacudió en temblores, las nubes llenaron de penumbra a los cielos, el miedo se apoderó de los habitantes del Anáhuac.
Al amanecer habían surgido en el valle dos montañas nevadas. Una, con la forma de una mujer recostada, cubierta de flores blancas. Otra, alta e impresionante, como un guerrero azteca hincado a sus pies.
Se dice que el Tlaxcalteca murió cerca de su tierra. Convertido en volcán le llamaron Poyautecatl, que quiere decir señor crepuscular, y después Citlatepetl o cerro de la estrella. Su obligación y penitencia es observar de lejos a los amantes, que nunca podrá separar.
[...] Xochiquetzal juró amor eterno al guerrero más apuesto y orgulloso, flor del ejército mexica que partía rumbo a la guerra contra los zapotecas. Guerra sin tiempo ni final que los mexicanos debían enfrentar para el engrandecimiento del imperio. Xochiquetzal hermosa y desconsolada quedó en espera de la victoria y del regreso de su hombre.
No hubo noticia de la anhelada aniquilación del enemigo. La lejanía del señorío zapoteca. La fiereza de la defensa y la bravura de sus hombres sumían en gran mortificación a Xochiquétzal, que no obstante, recibía la adulación y el cortejo de aquéllos que no habían partido a luchar. Sobre todo de un tlaxcalteca que se había avecindado en la Ciudad cuando hicieron falta brazos masculinos para el trabajo cotidiano.
Fue este mismo pretendiente quien llevó la noticia de la muerte de su amado. Rotos los vínculos de amor que la ataban de por vida a su juramento. Xochiquétzal se sumió en desconsoladora tristeza que nada podía apaciguar. La indolencia se apoderó de ella. Todo le daba igual. La distraían de vez en cuando los floridos halagos, los continuos regalos de que era objeto por parte de su pretendido enamorado. Ante el pedimento de boda que frente a sus padres hizo el suplicante tlaxcalteca, aceptó a sabiendas de que era como enterrarse en vida. Después del anudamiento de las tilmas empezó su melancólica existencia al lado de su marido. No volvió a sonreír.
Los guerreros aztecas regresaron derrotados, avergonzados, tristes, vencidos. Excepto uno, que a pesar del fracaso conservaba la dignidad de su raza.
Las mujeres escondían a sus hijos para llorar, menos Xochiquétzal que miraba sin inmutarse al ejército rendido. Sin embargo, cuando la mirada del único guerrero que marchaba con orgullo por las calles de la Ciudad se posó sobre ella, sintió morir. Él era el hombre al que había jurado amor eterno.
Furiosa y llena de odio insultó al Tlaxcalteca con el que se había casado, lo acusó de vil y mentiroso por inventar la muerte del hombre al que amaba. Huyó por el borde del lago de Texcoco con su marido tras ella. El guerrero los siguió y enfrentó a su rival. Después de luchar, el tlaxcalteca herido se evadió a su país.
Después del enfrentamiento buscó a su amada, la halló muerta. No quiso seguir viva después de ser mujer de otro a quien no le había jurado fidelidad eterna. Él lloró, cortó flores, cubrió con ellas el cuerpo de Xochiquétzal, trajo un incensario en el que quemó copal. Lloró el Zenzontle (pájaro de cuatrocientas voces). Apareció Tlahuelpoch, mensajero de la muerte. La tierra se sacudió en temblores, las nubes llenaron de penumbra a los cielos, el miedo se apoderó de los habitantes del Anáhuac.
Al amanecer habían surgido en el valle dos montañas nevadas. Una, con la forma de una mujer recostada, cubierta de flores blancas. Otra, alta e impresionante, como un guerrero azteca hincado a sus pies.
Se dice que el Tlaxcalteca murió cerca de su tierra. Convertido en volcán le llamaron Poyautecatl, que quiere decir señor crepuscular, y después Citlatepetl o cerro de la estrella. Su obligación y penitencia es observar de lejos a los amantes, que nunca podrá separar.
lunes, 8 de enero de 2007
sábado, 6 de enero de 2007
viernes, 5 de enero de 2007
llegar
A Tlayacapan se puede llegar por dos vías. La primera: tomar la autopista 95 México-Cuernavaca y posteriormente la núm. 115 hacia Cuautla. En la caseta de cobro de Oaxtepec, habrá que desviarse por la carretera núm. 1 y en unos minutos llegará a Tlayacapan. Segunda: tome la carretera núm. 3 Xochicalco-Yautepec-Tlayacapan.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





































